DVD de alta definición

La guerra de la alta definición ha terminado. El formato Blu-Ray ha derrotado al HD-DVD que dejará de venderse y desaparecerá en unos pocos meses.

A esto no le voy a agregar muchas florituras, ya que se ha hablado ya mucho sobre el vencedor y el vencido. Lo que mucha gente se pregunta es, ¿Ahora qué?

La verdad es que al menos en algunos aspectos los consumidores hemos ganado bastante: Ya no tendremos miedo al comprar un reproductor de DVD de alta definición de que ese formato quede obsoleto y desaparezca, como les ha pasado a los que han invertido en un HD-DVD y ahora se tiran de los pelos mientras ven que en unos pocos meses ya no distribuirán películas para su reproductor.

Así que con un sólo formato ahora sólo tenemos que pensar en si tener un sólo formato es bueno o no. Por un lado, tenemos que al tener un mercado más global y más amplio, se fabricarán más reproductores de Blu-Ray y más películas, con lo que el coste de fabricación bajará, además se espera un incremento importante de la demanda ahora que los que estaban esperando el fin de la guerra ya pueden comprar con confianza.

Por el otro lado, tenemos la maldita palabra: monopolio. Ahora que nadie le hace competencia al formato Blu-Ray, ¿quién impide a Sony dormirse en los laureles y retrasar todo lo posible las introducciones de nuevas características, mejoras y, sobre todo, bajadas de precio?

Mi opinión al respecto es que ocurrirán todas las cosas que he descrito, y que se compensarán las unas con las otras. No veremos recortes de precio tan interesantes como los vistos en los últimos dos meses en el terreno de los HD-DVD, pero si que se seguirá la tendencia a la baja a la que estamos acostumbrados en los equipos de AV domésticos.

También se añadirán mejoras, pero también nos encontraremos que como no habrá forma de comparar un formato con otro, la calidad general de los contenidos de los discos bajará (me refiero a menús, contenidos extras y otras características que no son la película en si).

Yo he tenido la suerte que me casé con Blu-Ray, básicamente al adquirir mi PlayStation 3. También podría haber tenido un HD-DVD comprando el accesorio correspondiente para Xbox360; pero en este caso como la cónsola no es adecuada para la reproducción de vídeo por su molesto ventilador, ni me lo planteé. Mejor, porque en unos meses el accesorio HD-DVD no habría sido más que un caro pisapapeles.

En definitiva, ya puedo recomendar a la gente que entre de lleno en el fabuloso mundo de la alta definición con la confianza que ahora tanto su nuevo reproductor como las películas que compre tendrán una vida útil de unos 10 años que es lo que creo que durará este nuevo formato.

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