Mi primer análisis de arreglar una actulización de bios fallida (entrada, vídeo) ha generado muchas visitas, y también muchas consultas, ya que describo una solución muy concreta para un problema que puede ser solucionado de muchas formas distintas.
Como no puedo contestar a todos los comentarios y peticiones de ayuda que recibo tanto en este blog como en YouTube, he decidido hacer esta segunda entrada con múltiples soluciones alternativas a lo que describí en mi primer análisis, pero como describo múltiples soluciones, no puedo detallar cada una de ellas de forma extensiva, y de forma simultánea, al haber tantísimos métodos de recuperación de emergencia, yo no puedo conocer el que se ajusta a cada uno de los distintos equipos que existen.
En cualquier caso, todas las soluciones que ofrezco en esta entrada sólo son aptas para personas que ya tengan ciertos conocimientos técnicos, ya que normalmente efectuar una recuperación de este tipo requiere muchos pasos que se tienen que hacer correctamente, así que deberéis perdonarme si no respondo a preguntas de “cómo preparo un disco de arranque” o “que es el formato ISO9660″.
También tengo que dejar claro que no puedo ofrecer ningún tipo de garantía sobre los efectos de seguir de forma correcta (o incorrecta) los pasos que detallo, que hablando de forma más clara significa que no me responsabilizo de lo que pueda ocurrir con tu equipo si haces cualquier cosa aquí detallada.
Pues ya podemos empezar con esta entrada en la que hago un resumen de todas las formas que conozco a través de las cuales uno puede recuperar una placa base (o portátil) de una “catástrofe de bios”
Primero hay que tener en cuenta que cada marca y modelo de placa base funcionan de forma distinta; incluso puede ocurrir que un mismo modelo si tiene distintas revisiones, las opciones de recuperación sean distintas.
Para entender bien que opciones tenemos, vamos primero a ver algo de teoría al respecto.
¿Qué es la bios? – La bios es un pequeño programa almacenado en un chip de memoria flash que inicializa y configura de forma básica todos los componentes que están conectados a la placa base, ejecuta unos procedimientos de autocomprobación y por último carga el sistema operativo desde uno de los dispositivos de almacenamiento.
Como la bios es la encargada de configurar los dispositivos y cargar el sistema operativo, puede ocurrir que aparezcan nuevas versiones de la bios que solucionen problemas, aumenten el rendimiento del equipo, mejoren la compatibilidad con cierto hardware o software (incluyendo sistemas operativos).
Actualizar la bios es un procedimiento peligroso, no se recomienda actualizar la bios excepto en casos justificados, como por ejemplo si existen incompatibiliades con la configuración de hardware de tu equipo o con algún software o el sistema operativo.
¿Por qué es peligroso actualizar la bios? porque pueden ocurrir una o varias de los siguientes problemas:
- Que el usuario intente actualizar la bios con una aplicación o un archivo de bios incorrectos.
- Que el ordenador se quede colgado durante la operación de flasheo.
- Que haya un corte de suministro eléctrico durante la operación de flasheo.
En cualquiera de los casos, el programa de la bios queda destruído, y ya no se volverá a cargar porque no está completo.
Cuando un equipo tiene la bios mal, normalmente lo que ocurre es que el equipo parece que se enciende al presionar sobre el botón de “power”, ya que se encienden los leds y funcionan los ventiladores, también se oye como inicializan los discos duros y unidades ópticas; pero no aparece nada por pantalla, y el equipo ahí se queda.
Internamente, lo que ocurre es que el equipo carga la bios en memoria, la analiza mediante una suma de comprobación para comprobar la interidad, y al ver que la bios está mal, no la ejecuta.
A partir de ahí es cuando ya hay tres opciones distintas (le el primer párrafo de cada una para saber si es la que te corresponde en tu caso):
El equipo dispone de recuperación de emergencia integrada.
Suele estar disponible en la mayoría de los ordenadores portátiles; en placas base de sobremesa menos. No hay una forma concreta de saber que existe, ya que nunca detallan esta característica en el listado de características técnicas. Una forma de intentar averiguar si nuestro equipo dispone, es poner disquettes, CDs y unidades USB, e intentar ver si el equipo aunque no responda parece que intenta leer información del dispositivo; aunque hay que tener en cuenta que algunos equipos pueden requerir de pulsar una tecla o combinación de las mismas (y posiblemente mantenerlas pulsadas durante varios segundos) para que se ejecute el sistema de recuperación de emergencia.
En este caso debemos averiguar cómo funciona el sistema de recuperación de emergencia, ya que es distinto en cada caso, y normalmente no viene documentado. Sólo el servicio técnico oficial o el fabricante te pueden confirmar si el equipo dispone no de recuperación de emergencia; pero no suelen divulgar esa información, así que aunque quizá vale la pena intentar ponerse en contacto con ellos, es difícil obtener información al respecto, en la mayoría de los casos la respuesta será que no existe tal sistema, o que lo desconocen.
Si el equipo es viejo (tiene más de 4 o 5 años), es provable que el sistema de recuperación de emergencia funcione usando una unidad de disco interna. Si es así, normalmente al tener conectada una unidad de este tipo, al encender el equipo la unidad se queda con el led de actividad encendido, intentando leer un disco (incluso con la unidad vacía).
Si el equipo es más nuevo, puede que intente leer de una unidad de CD o DVD interna, o de un dispositivo de almacenamiento USB.
En cualquiera de los casos, hay que preparar el disco o unidad externa de la siguiente forma:
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- Formatea el disco o grava el CD/DVD de la forma más estándar posible. Para unidades USB eso sería FAT32 o mejor aún FAT, en caso de discos ópticos mejor CD que DVD y grabarlo en formato ISO9660 (no en UDF) y dejando el disco finalizado y grabado en una sola sesión (Disc at once), en el caso de disquetes no importa el formato, pero hay que hacerlo para asegurarnos que el medio está vacío.
- Una vez formateado, hay dos posibilidades:
- La bios se flashea por sí sola: Hay que dejar el archivo de la bios en formato ROM o BIN (no en formato EXE) en la raíz del disco. En algunos casos hay que ponerle un nombre concreto, eso dependerá de cada equipo; el servicio técnico oficial o el fabricante deberían darte ese dato o puedes buscarlo por internet buscando ese dato en tu modelo de equipo o modelos similares de la misma marca.
- La bios carga un sistema operativo en modo “ciego”: Eso significa que la bios no inicializa más que el dispositivo a través del que se carga el sistema de emergencia, con lo que ni tan sólo tenemos salida por pantalla. En este caso tenemos que poner en el disco un sistema operativo de tipo DOS (MS-DOS o cualquier alternativa), añadir el archivo de bios en formato BIN o ROM y el programa específico para acualizar la bios del equipo en versión DOS; y por último programar un archivo AUTOEXEC.BAT que cargue el programa de actualización con todos los parámetros necesarios; la documentación de estos parámetros suele estar en la descarga del programa de DOS para actualizar la BIOS.
- Cuando ya lo tenemos todo, ponemos el disco/dispositivo USB en el equipo, lo apagamos, quitamos la batería (en el caso de ser un portátil) y volvermos a conctar la alimentación y encendemos el equipo.
- Si todo ha ido bien, la bios debería actualizarse sola. Debemos dejar unos 10 minutos para que se efectue, y si el equipo no se ha reniciado automáticamente en ese tiempo, lo apagamos y volvermos a encender normalmente.
- En el caso que no esté funcionando, debemos probar otro disco (cambiar de USB a CD, por ejemplo) o distintos nombres de archivo para el caso que la bios se flashee sola.
- En caso que siga sin funcionar, es posible (sobre todo en el caso de portátiles) que el sistema de recuperación de emergencia tenga que ser invocado presionando una tecla cuando se enciende el equipo o una combinación de teclas. Las teclas más habituales son la tecla “ESC”, alguna tecla de función como “F11″ o “F12″ o la “G” y la “P”. Otra vez este dato no suele figurar en la documentación del equipo, pero los servicios técnicos oficiales y el fabricante lo conocen.
El equipo dispone de un sistema de doble bios.
No conozco ningún caso de un equipo con un sistema de doble bios que no venga anunciado de forma prominente en el empaquetado y la documentación oficial del equipo, así que este es el caso más fácil de detectar de los tres.
En este caso el equipo debería encender en un modo especial que actualiza la bios mal flasheada automáticamente; afortunadamente las placas base con este sistema disponen de documentación para saber cómo funciona, en caso de no disponerla debemos descargar el manual desde la página web del fabricante.
Aunque varios fabricantes disponen de este sistema, cada marca lo llama de forma distinta, aunque sean básicamente lo mismo. Algunos ejemplos son “Dual-Bios”, “Crash-free-bios” o “Backup-bios”.
El equipo no dispone de ningún sistema de recuperación de emergencia.
Realmente si el equipo no dispone de recuperación de emergencia, no hay ninguna forma de confirmarlo; hay que probar todos los métodos conocidos para intentar ir descartando hasta que llegamos a la conclusión de que el equipo no dispone.
Este es el peor caso en el que nos podemos encontrar. Aún así existen soluciones, primero hay que ver si nuestro equipo dispone de un chip de bios reemplazable.
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- Si tenemos una bios reemplazable, podemos efectuar el procedimiento de recuperación usando un equipo o placa base de la misma marca y modelo, tal y como explico en esta entrada; pero si por la razón que sea no podemos hacer el procedimento, existen dos últimas opciones:
- Flahsear la bios de forma externa, unando un grabador de EPROMS o de chips de memoria FLASH. Este sistema tiene el gran inconveniente de que requiere un hardware especializado que no está al alcance de mucha gente, y si lo tenemos, también hay la dificultad de que el archivo de la bios para flashear puede que requiera modificaciones manuales para que se pueda usar con este tipo de hardware.
- Comprar un chip de bios pre-flasheado. Existen empresas que se dedican a vender chips de bios, y te los flashean con la marca y modelo de bios que necesitas. Esos servicios son caros, pero es una opción si te has quedado sin otras salidas.
- Si el chip de la bios no es reemplazable, se puede solucionar flasheando la bios de forma externa (como en el punto anterior), pero en este caso se tienen que, o desoldar el chip del equipo para colocarlo en el grabador externo, o soldar cables desde las patas del chip de bios del equipo hasta los puntos de soldadura correspondientes del grabador. En cualquier caso, y como ya he indicado en el punto anterior, esta solucion es extremadamente difícil.
- Si tenemos una bios reemplazable, podemos efectuar el procedimiento de recuperación usando un equipo o placa base de la misma marca y modelo, tal y como explico en esta entrada; pero si por la razón que sea no podemos hacer el procedimento, existen dos últimas opciones:
En cualquier caso, siempre podemos llevar la placa base a un servicio técnico, para que la envíen al fabricante y éste reemplace el chip de bios (esté este soldado o no), o cambie la placa base por una igual o equivalente; pero normalmente esta solución muy cara, e incluso en el caso de un ordenador portátil, una reparación de este tipo puede suponer un coste mayor que el coste de un portátil equivalente nuevo.



