Llamar y recibir llamadas en tu número de móvil desde el extranjero de forma muy económica – Roaming Barato

3 de marzo de 2014

Si te vas por trabajo o vacaciones al extranjero, por ejemplo, a Estados Unidos, y quieres llamar con tu móvil a casa, o coges una llamada hecha desde España, esto es lo que vas a pagar:

  • Sólo por establecer la llamada (descolgar o que la otra persona descuelgue), pagarás unos 3€
  • Cada minuto de llamada pagarás unos 2€

Eso significa que hacer o recibir una llamada te cuesta un mínimo de 5€, y eso si la llamada sólo es de 1 minuto, si es de 2 minutos son 7€… si llegas a hablar 5 minutos… te cuesta 13€.

Estos precios son un auténtico robo a mano armada, pero acabo de descubrir una solución al problema que puede convertir esa llamada de 13€ en una llamada de menos de 1€: una aplicación llamada “Roamer”.

Lo mejor de esta solución es que no tienes que tener un teléfono con doble SIM, y no te obliga a rechazar las llamadas entrantes para poder devolverlas por otro canal como ocurre con otras soluciones; y además la única parte complicada es que tienes que conseguir en el país de destino una SIM de prepago compatible con tu teléfono.

¿Que necesitas para usar Roamer?

  • Tu Smartphone tiene que ser libre (o liberado) y con sistema operativo iOS o Android.
  • Descargar e instalar “Roamer” desde la App Store (Apple) o desde Google Play (Android)
  • Comprar para tu móvil una SIMde prepago con bono de datos en el país de destino.

¿Cómo se hace funcionar?

  • Desde tu país de origen, debes abrir Roamer y configurar y confirmar tu número de móvil.
  • Antes de salir de tu país, debes “Aparcar” tu número de móvil. Este proceso activa un desvío de llamadas de tu número para poder recibir estas llamadas en el país de destino.
  • Al llegar al país de destino, quitamos la SIM del móvil, la guardamos e insertamos la SIM de prepago; con esta SIM además de usarla para Roamer, podremos hacer llamadas locales (en el mismo país) y usar Internet en el móvil por un precio muy económico (comparado con los costes de roaming).
  • Para recibir llamadas no hay que hacer nada; cuando te llamen desde tu país de origen el teléfono sonará como habitualmente, y podrás hablar a unos precios que son comparables a los de una llamada en tu propio país.
  • Para hacer llamadas a tu país de origen, debes hacerlas desde Roamer, y su precio también será muy económico.
  • El servicio de Roamer es de prepago, para poder “cargar” el servicio, se hace desde la propia app usando una tarjeta de crédito o a través de PayPal.

¿Cuales son los costes realmente?

  • Coste del desvío de las llamadas entrantes (depende de tu operadora, no suele ser más que el coste de una llamada local)
  • Coste de la SIM de prepago (depende de la operadora que elijas en el país de destino, pero lo más habitual es menos de 25€ por mes con 1Gb; también dependerá del bono de datos que consideres necesario)
  • Coste del servicio de Roamer, como ejemplo, el servicio como en el ejemplo de España a Estados Unidos es de 0,05€/minuto las llamadas entrantes de España y 0,10€/minuto las llamadas a España.

Las videocónsolas de nueva generación arrancarán por fin los 64 bits en el PC

24 de septiembre de 2013

La nueva generación de cónsolas (Xbox One y PlayStation 4) son máquinas de gran potencia, y si miramos sus especificaciones (que son casi idénticas), veremos la razón de que sean cónsolas de 64 bits: ambas disponen de 8Gb de memoria RAM.

Hoy en día, todos los videojuegos están programados en 32 bits, ya que las plataformas actuales no suelen superar el límite de 2Gb que tiene esta tecnología… Xbox 360 y PlayStation 3 tienen 512Mb de RAM, y los PC estándar de hoy en día suelen tener 4Gb, pero como el sistema operativo y otros programas de un PC suelen consumir mucha memoria, los juegos de PC están pensados para consumir un máximo de 2Gb para ellos solos.

¿No existe ningún juego de 64 bits? Bueno, la verdad es que alguno hay… Half Life 2, Crysis y Far Cry tuvieron ejecutables de 64 bits… pero poca cosa más. Y me diréis… ¡pero si esos juegos son de hace 5 años o más!…  y es que esos juegos salieron como reclamo publicitario de los primeros procesadores de 64 bits y “Windows XP Professional 64 bit edition”. Realmente en esa época si tu equipo tenía 1Gb de RAM ya ibas sobrado, así que realmente no había apenas diferencia entre los juegos originales o sus parches en 64 bit… ya que la ventaja de los 64 bits es la posibilidad de usar más de 2Gb de RAM.

Así que volvemos a las cónsolas de nueva generación… y vemos que no hay otra opción que programar los videojuegos de esas cónsolas a 64 bits, así que cuando salgan esos juegos en PC… como mínimo habrá la opción de ejecutarlos en 64 bits… e incluso provablemente habrá ya algunos juegos que sean “64 bit only”.

¿Es eso un problema? Sólo para los amantes de lo obsoleto: ya hace como 2 años que todos los equipos nuevos vienen de serie con la edición de 64 bits de Windows, y hoy en día un equipo para videojuegos que se precie monta como mínimo 8Gb de RAM y 16Gb no son raros… aunque por culpa de que no hay videojuegos de 64 bits, tener tanta memoria RAM realmente sólo ayuda a que el juego cargue algo más rápido gracias al enorme caché de disco que proporciona la memoria que no podrá ser usada por una sóla aplicación de 32 bits.

Como conclusión, y para aliviar a los que son primariamente jugadores en PC, sólo puedo decir que la nueva generación de videocónsolas provocará indirectamente una mejora sustancial en los videojuegos de PC, gracias a que empezaremos a tener juegos de 64 bits… ¡y que realmente los aprovechan!

Cómo hacer una instalación limpia de mi Windows 7 conservando la licencia original

18 de septiembre de 2013

Esta entrada supone que tienes un equipo que venía con una licencia de Windows 7 pre-instalada, como por ejemplo la práctica totalidad de los ordenadores portátiles.

En estos casos, la instalación de “valores de fábrica” que nos ofrece el equipo, suele estar excesivamente cargada de lo que los angloparlantes llaman “bloatware”: programas inútiles. ¿Qué son programas inútiles? Antivirus que caducan al cabo de un mes, barras de navegador, juegos que no usarás nunca, y un largo etcétera; programas y archivos que aportan muy poco al usuario, pero hacen que el equipo vaya más lento y tenga programas y características que raramente (¿nunca?) usamos.

Y aunque estos equipos vienen con una etiqueta con el número de serie, instalar un Windows 7 “limpio” no es tan fácil como parece; pero con esta guía en un par de horas tendrás tu equipo reinstalado y tan ligero como una pluma.

Que necesitamos:

  • Un disco o unidad USB de instalación de Windows 7 de la misma edición que la que tenemos instalada (no valen los discos de recuperación). Si no dispones se puede descargar de Internet (legalmente).
  • La aplicación SLIC ToolKit (programa gratuito)
  • Un disco para hacer copia de seguridad (preferiblemente externo)
  • El número de serie del Windows 7 que tenemos instalado actualmente.

Procedimiento:

Primero, necesitamos el disco de instalación de Windows 7 de nuestra edición exacta. Si no sabes que edición tienes, lo mejor es pulsar en Inicio -> botón secundario sobre “Equipo” -> Propiedades. Los datos que te interesan los encontrarás en los apartados “Edición de Windows” y “Tipo de sistema”

Si no tenemos el disco -no sirven los discos de recuperación-, podemos descargarlo desde “Digital River”, que es el servicio oficial de Microsoft para la descarga de su software. Puedes encontrar todas las versiones en este enlace (en inglés), pero a continuación pongo las más comunes en descarga directa:

Una vez hemos descargado la imagen, podemos gravarla en un DVD, o si lo preferimos (o el equipo a reinstalar no tiene unidad óptica) podemos preparar una unidad USB, usando la herramienta que Microsoft proporciona para copiar una de las imágenes que hemos descargado al USB: Windows 7 USB DVD Download Tool. Hay que tener en cuenta que para ello necesitaremos una unidad USB con un mínimo de 4Gb de capacidad, y que la herramienta eliminará todo el contenido de la unidad en el proceso de copiado.

El siguiente paso es localizar los dos datos necesarios para que una vez instalemos Windows, este vuelva a recuperar su activación. Lo primero que necesitamos es el número de serie, que deberíamos encontrar en la etiqueta adherida al equipo similar a la siguiente:

VHF3U

Lo que realmente necesitamos es el “Product Key”, que en esta imagen aparece como todo XXXXX. Si por alguna razón no tenemos esta etiqueta, o ésta no es legible (a veces puede desgastarse, sobre todo en algunos portátiles), podemos usar la aplicación “WinKeyFinder”, que es gratuita y no requiere instalación. Cuando tengamos el número de serie, lo apuntamos en un papel (se nos pedirá durante la instalación, y en ese momento no podemos acceder a ningún archivo).

La segunda cosa que necesitamos, es el certificado del fabricante de nuestro equipo. Este certificado lo tenemos que exportar mediante la aplicación SLIC ToolKit, que podemos descargar de este enlace, si no funcionara, buscando en google enseguida encontraremos dónde descargarlo.

Antes de abrir la aplicación, crearemos en nuestro disco de copia de seguridad una carpeta que llamaremos “Certificado”, y ahora ya podemos ejecutar el programa.

Este programa tampoco requiere instalación, podemos ejectuarlo directamente. Es normal que pida permisos para hacer cambios en el sistema, ya que tiene que leer datos que no se pueden leer de otra forma.

Slic toolkit

 

Una vez abierta la aplicación, iremos a la pestaña “Advanced” (1), y pulsaremos sobre el botón “Backup” (2), y nos aparecerá un diálogo para guardar un archivo, lo guardaremos en la carpeta “Certificado” que hemos creado antes, y dejaremos el nombre por defecto. Una vez guardado nos aparecerá otro diálogo de guardado, guardamos el segundo archivo en la misma carpeta. Una vez hecho, verificamos que el programa ha hecho el Backup correctamente, mirando el mensaje que nos muestra a continuación (3) que debe ser “Backup Certificate succeed!”. Si todo ha ido bien, ya podemos cerrar la aplicación, ya no la necesitamos más.

El siguiente paso es recopilar los controladores necesarios para Windows, la mayoría de ellos serán necesarios para que todos los componentes del equipo funcionen correctamente tras la reinstalación. La forma más fácil de hacer esto, es mirar la marca y modelo del equipo, y buscar en la página web del fabricante, dentro de la sección “Soporte / Support” la sección “Descargas / Downloads” y descargar los controladores (drivers) más actualizados para nuestro equipo, y los guardaremos en el disco de copia de seguridad. El controlador más importante que necesitaremos será el de la tarjeta de red o wifi que usamos para conectarnos a Internet, ya que el resto los podremos descargar una vez hemos reinstalado si este ya está instalado.

El último paso antes de la reinstalación es la copia de seguridad. Como Internet ya está inundada de tutoriales y programas para hacer copia de seguridad, omitiré explicar cómo hacer una buena copia de seguirdad; sólo recordaré que es necesario  que la copia se haga en un disco separado del que reinstalaremos.

Como hemos llegado al “punto de no retorno”, haremos un repaso de los imprescindibles:

  • Número de serie “Product Key” de nuestro Windows.
  • Backup del certificado
  • Backup de todos nuestros datos del disco donde está instalado Windows (Documentos, imágenes, vídeos, música, correos, datos de programa, etc)
  • Controladores (o como mínimo el controlador del dispositivo que usamos para conectarnos a Internet)
  • DVD de instalación de Windows (o unidad USB)

El siguiente paso es Instalar Windows. Para ello, pondremos el disco en la unidad o conectaremos la unidad USB que hemos preparado, y reiniciaremos el equipo. Si el equipo está configurado para iniciar desde DVD/USB, nos aparecerá brevemente un mensaje indicando “Pulse cualquier tecla para iniciar la instalación de Windows”, en ese momento pulsaremos cualquier tecla e iniciaremos la instalación.

En caso que no aparezca el mensaje y nos arranque windows directamente, tendremos que configuar la Bios para que nos permita iniciar desde DVD/USB. Según el equipo, puede ser tan fácil como pulsar una tecla justo al encender: mira en la pantalla al iniciar un mensaje que indique “pulsa XX para selección de incio” o “press XX for boot selection” o similar. Si no ves este mensaje, entra en la bios (normalmente pulsando Supr o F2) y busca las opciones de inicio “Boot options”, y modifícalas para que se inicie el DVD/USB antes que el disco duro principal; guarda la configuración y renicia.

Durante la instalación de Windows, deberemos seleccionar “Instalación personalizada”. Cuando nos aparezca la ventana que nos pregunta en que unidad/partición queremos instalar Windows, tenemos dos opciones:

  • Seleccionar la unidad y partición en la que reside actualmente nuestro sistema (opción fácil)
  • Usar las opciones avanzadas en esta misma ventana para eliminar la partición en la que reside actualmente nuestro sistema operativo y continuar con la instalación para que Windows genere de nuevo la partición y la formatee (opción óptima y recomendada). En este caso vigila de no eliminar las particiones de recuperación, ya que puedes necesitarlas algún día.

La instalación no pregunta prácticamente nada más importante, y al cabo de un par de reinicios (y unos 30 minutos de instalación), llegaremos al momento donde nos pregunta por el número de serie, le introduciremos el número de serie que habíamos apuntado anteriormente.

Una vez hemos terminado la instalación, haremos el siguiente procedimiento para que se pueda activar Windows:

  • Conectamos la unidad de copia de seguridad donde hemos guardado el certificado, y recordamos que unidad de disco le asigna Windows.
  • Pulsamos en el botón de inicio -> Todos los programas -> Accesorios
  • Pulsamos el botón secundario del ratón sobre “Símbolo del sistema” -> “Ejecutar como administrador”
  • Respondemos “Si” al diálogo de “Permitir cambios en el equipo”
  • En la ventana del símbolo del sistema, escribiremos la letra de unidad de la unidad de la copia de seguridad seguida del símbolo de dos puntos (:) y pulsaremos enter.
  • Escribimos “CD” (sin las comillas), un espacio, y la ruta completa a la carpeta del certificado (Por ejemplo: “CD Copias de seguridad\reinstalación\Certificado”) y pulsaremos enter.
  • Escribimos “slmgr -ilc” (sin las comillas), un espacio y pulsaremos la tecla de tabulación (o Tab) hasta que se nos escriba automáticamente el archivo del certificado (es el que termina en .xrm-ms)
  • Pulsamos Enter. En unos segundos aparecerá un diálogo indicándonos que se ha instalado el certificado correctamente. Pulsamos en Aceptar.
  • Cerramos la ventana del símbolo del sistema

Para comprobar que hemos recuperado bien la validez de la licencia de Windows, haremos lo siguiente:

  • Pulsamos en el botón de incio
  • Pulsamos el botón secundario del ratón sobre “Equipo” -> “Propiedades”
  • En la ventana que nos aparece, vamos abajo de todo hasta el final, y en el último apartado “Activación de Windows”, deberá aparecer el mensaje “Windows está activado”. (Nota: a veces puede tardar hasta medio minuto en aparecer la información de activación; mientrastanto aparecerá “No está disponible”)

Por útlimo, instalaremos los controladores, y antes de seguir, instalaremos todas las actualizaciones hasta que no aparezcan más, siguiendo el siguiente procedimiento:

  • Pulsamos en el botón de inicio -> Panel de control
  • Pulsamos en “Sistema y seguridad”
  • Pulsamos en “Windows update”
  • Pulsamos en “Buscar actualizaciones”
  • Esperamos a que termine el proceso de búsqueda de actualizaciones, y si ha encontrado, pulsamos en el botón de “Instalar”. Si no hay más actualiaciones, hemos terminado.
  • Esperamos a que se descargen e instalen las actualizaciones.
  • Cuando termine de instalar las actualizaciones provablemente nos informará que es necesario reiniciar. Si es así, pulsamos en el botón para reiniciar.
  • Volvemos a iniciar el procedimiento des del principio.

Una vez ya tenemos todas las actualizaciones, ya podemos recuperar la copia de seguridad. Recomiendo instalar primero nuestro antivirus, activarlo y actualizarlo. Si no disponemos de antivirus, podemos descargar alguno gratuito como el Microsoft Security Essentials.

Una vez instalado y actualizado el antivirus, ya podemos recuperar toda la copia de seguridad.

 

Montar un equipo con un SSD pequeño y un disco duro mecánico, con las carpetas de usuario en el disco duro mecánico

2 de septiembre de 2013

Hoy en día los discos duros de memória sólida o SSD empiezan a ser asequibles; pero dentro de capacidades no demasiado grandes. Sin embargo, empieza a ser una buena opción comprar un disco SSD de digamos 64Gb y un disco convencional de 500 o 1Tb.

No voy a entrar en detalles sobre las diferencias entre un SSD y un disco duro mecánico, sólo voy a mencionar la más importante: los SSD son extremadamente más rápidos: tanto, que en comparación, un equipo puede arrancar Windows y llegar al escriorio aproximadamente 10 veces antes que usando un disco duro convencional.

El problema que se nos plantea al montar un equipo con estas caracteríticas (un SSD pequeño + un disco duro secundario), es que Windows ocupa prácticamente todo el SSD, y encima las carpetas de usuario (Mis documentos, Mis Imágenes, Mis vídeos, temporales, el caché del navegador, etc) se instalan  en el disco duro de inicio, y no hay forma de mover esa carpeta a otra ubicación una vez instalado Windows.

Pero si estamos instalando un nuevo equipo e instalamos Windows desde cero, si podemos durante la instalación definir dónde residirán las carpetas de usuario, que realmente no requieren estar en un disco duro rápido para mejorar la velocidad del sistema mediante el SSD.

El procedimiento es el siguiente:

  • Instalar Windows
  • Antes de terminar la instalación, entrar en el modo “Experiencia fuera de la caja”
  • Ejecutar unos scripts que modificarán la instalación de Windows para que instale las carpetas de usuario y la carpeta de datos de programa en el disco duro mecánico
  • Terminar la instalación de Windows
  • Hacer limpieza
  • Otros trucos para ahorrar espacio en el SSD.

Primero de todo necesitaremos hacer una instalación limpia. Para ello, puedes seguir las instrucciones de esta otra entrada: Cómo hacer una instalación limpia de mi Windows 7 conservando la licencia original.

Cuando estés haciendo la instalación, selecciona el SSD, y asegúrate que no contiene ninguna partición (si hace falta, elimina todas las existentes). Sin crear ninguna partición, selecciona el disco SSD e inicia la instalación.

Ahora hay que esperar a que la instalación instale Windows, y justo cuando se inicia por primera vez, y antes de introducir ningún dato (nombre del equipo), pulsaremos Ctrl+Mayúsculas+F3.

Al pulsar esta combinación de teclas, Windows se reiniciará, e iniciará en el escritorio de Windows iniciando sesión con el usuario Administrador. También aparecerá una aplicación para reiniciar terminando la instalación normal. De momento, dejaremos esta aplicación minimizada.

Ahora preparamos el disco duro haciendo las particiones que necesitemos y formateándolo. Nos podemos saltar este paso si el disco duro ya está formateado en NTFS.

Para preparar el disco, lo que haremos es abrir el menú de inicio, hacer clic con el botón derecho del ratón sobre “Equipo” y seleccionar “Administrar”. En la ventana de “Administración de equipos”, seleccionaremos “Administración de discos” de la columna de la izquierda. Si nos aparece una ventana para inicializar discos, seguiremos las instrucciones para inicializarlos. A continuación, seleccionaremos el disco correspondiente, y crearemos las particiones, haremos el formato y le asignaremos una letra de unidad.

Mi recomendación es hacer una única partición que ocupe todo el espacio del disco, formaterlo en formato NTFS, y asignarle la letra siguiente al disco duro de inicio, normalmente “D:”. Si otra unidad ya está usando “D:”, puedes cambiar la letra de unidad de ese disco, y luego asignar “D:” al disco recién formateado.

Una vez preparado el disco duro, debemos apuntarnos la letra de unidad del mismo, a partir de aquí supondré que la unidad es la “D:”. Ahora creamos un archivo de texto con el siguiente contenido, y sustituyendo los textos en rojo por los que se ajusten a tu configuración:

<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>
<unattend xmlns="urn:schemas-microsoft-com:unattend">
<settings pass="oobeSystem">
<component name="Microsoft-Windows-Shell-Setup" processorArchitecture="amd64" publicKeyToken="31bf3856ad364e35" language="neutral" versionScope="nonSxS" xmlns:wcm="http://schemas.microsoft.com/WMIConfig/2002/State" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<FolderLocations>
<ProfilesDirectory>d:\Users</ProfilesDirectory>
<ProgramData>d:\ProgramData</ProgramData>
</FolderLocations>
</component>
</settings>
<cpi:offlineImage cpi:source="wim:h:/sources/install.wim#Windows 7 ULTIMATE" xmlns:cpi="urn:schemas-microsoft-com:cpi" />
</unattend>

Y lo guardamos con el nombre de archivo folders.xml, en cualquier carpeta local. En mi ejemplo lo he copiado a la raíz de C:. Este archivo lo podemos tener preparado anteriormente y tenerlo en un pen USB, por ejemplo.

Para ejecutar este archivo, debemos abrir una línea de comandos elevada (Símbolo del sistema -> botón derecho -> “Ejecutar como Administrador”), y escribir el siguiente comando, de nuevo ajustando el texto en rojo a tu configuración:

sysprep.exe /audit /reboot /unattend:C:\folders.xml

El equipo se reinciará, pero volverá a iniciar en modo administrador, esta vez usaremos la aplicación que se ejecuta automáticamente para continuar la instalación. Deja la opción “Generalizar” sin marcar, y selecciona la opción “Salir de OOBE” para reinicar continuando la instalación.

Una vez terminada la instalación deberíamos tener la carpeta “Users” y “Program Data” que normalmente residen en C:\, en la unidad D:. Hay que recordar que la carpeta “Program Data” está oculta, así que para verla hay que activar la opción correspondiente, o usar el comando “Dir /A” desde la línea de comandos.

Es posible que terminada la instalación quede algún remanente en C:\, pero nunca crecerá. Estas carpetas (principalmente la carpeta Users en C:\) son las que puedes eliminar para hacer limpieza.

También hay que tener en cuenta que si en el equipo alguna vez se instala una aplicación que esté mal programada y busque esas dos carpetas por la ruta “C:\…”, o la aplicación fallará, o creará sus datos en la unidad C:, pero eso es muy poco común y no debería representar un problema.

Nota: la parte gruesa del contenido de esta entrada está tomada de la página de respuestas de microsoft, por parte del usuario BrianWilder. Si quieres ver esa entrada (en inglés) pulsa aquí.

Arreglar una actualización de bios fallida, más soluciones.

7 de mayo de 2012

Mi primer análisis de arreglar una actulización de bios fallida (entrada, vídeo) ha generado muchas visitas, y también muchas consultas, ya que describo una solución muy concreta para un problema que puede ser solucionado de muchas formas distintas.

Como no puedo contestar a todos los comentarios y peticiones de ayuda que recibo tanto en este blog como en YouTube, he decidido hacer esta segunda entrada con múltiples soluciones alternativas a lo que describí en mi primer análisis, pero como describo múltiples soluciones, no puedo detallar cada una de ellas de forma extensiva, y de forma simultánea, al haber tantísimos métodos de recuperación de emergencia, yo no puedo conocer el que se ajusta a cada uno de los distintos equipos que existen.

En cualquier caso, todas las soluciones que ofrezco en esta entrada sólo son aptas para personas que ya tengan ciertos conocimientos técnicos, ya que normalmente efectuar una recuperación de este tipo requiere muchos pasos que se tienen que hacer correctamente, así que deberéis perdonarme si no respondo a  preguntas de “cómo preparo un disco de arranque” o “que es el formato ISO9660″.

También tengo que dejar claro que no puedo ofrecer ningún tipo de garantía sobre los efectos de seguir de forma correcta (o incorrecta) los pasos que detallo, que hablando de forma más clara significa que no me responsabilizo de lo que pueda ocurrir con tu equipo si haces cualquier cosa aquí detallada.

Pues ya podemos empezar con esta entrada en la que hago un resumen de todas las formas que conozco a través de las cuales uno puede recuperar una placa base (o portátil) de una “catástrofe de bios”

Primero hay que tener en cuenta que cada marca y modelo de placa base funcionan de forma distinta; incluso puede ocurrir que un mismo modelo si tiene distintas revisiones, las opciones de recuperación sean distintas.

Para entender bien que opciones tenemos, vamos primero a ver algo de teoría al respecto.

¿Qué es la bios? – La bios es un pequeño programa almacenado en un chip de memoria flash que inicializa y configura de forma básica todos los componentes que están conectados a la placa base, ejecuta unos procedimientos de autocomprobación y por último carga el sistema operativo desde uno de los dispositivos de almacenamiento.

Como la bios es la encargada de configurar los dispositivos y cargar el sistema operativo, puede ocurrir que aparezcan nuevas versiones de la bios que solucionen problemas, aumenten el rendimiento del equipo, mejoren la compatibilidad con cierto hardware o software (incluyendo sistemas operativos).

Actualizar la bios es un procedimiento peligroso, no se recomienda actualizar la bios excepto en casos justificados, como por ejemplo si existen incompatibiliades con la configuración de hardware de tu equipo o con algún software o el sistema operativo.

¿Por qué es peligroso actualizar la bios? porque pueden ocurrir una o varias de los siguientes problemas:

  • Que el usuario intente actualizar la bios con una aplicación o un archivo de bios incorrectos.
  • Que el ordenador se quede colgado durante la operación de flasheo.
  • Que haya un corte de suministro eléctrico durante la operación de flasheo.

En cualquiera de los casos, el programa de la bios queda destruído, y ya no se volverá a cargar porque no está completo.

Cuando un equipo tiene la bios mal, normalmente lo que ocurre es que el equipo parece que se enciende al presionar sobre el botón de “power”, ya que se encienden los leds y funcionan los ventiladores, también se oye como inicializan los discos duros y unidades ópticas; pero no aparece nada por pantalla, y el equipo ahí se queda.

Internamente, lo que ocurre es que el equipo carga la bios en memoria, la analiza mediante una suma de comprobación para comprobar la interidad, y al ver que la bios está mal, no la ejecuta.

A partir de ahí es cuando ya hay tres opciones distintas (le el primer párrafo de cada una para saber si es la que te corresponde en tu caso):

El equipo dispone de recuperación de emergencia integrada.

Suele estar disponible en la mayoría de los ordenadores portátiles; en placas base de sobremesa menos. No hay una forma concreta de saber que existe, ya que nunca detallan esta característica en el listado de características técnicas. Una forma de intentar averiguar si nuestro equipo dispone, es poner disquettes, CDs y unidades USB, e intentar ver si el equipo aunque no responda parece que intenta leer información del dispositivo; aunque hay que tener en cuenta que algunos equipos pueden requerir de pulsar una tecla o combinación de las mismas (y posiblemente mantenerlas pulsadas durante varios segundos) para que se ejecute el sistema de recuperación de emergencia.

En este caso debemos averiguar cómo funciona el sistema de recuperación de emergencia, ya que es distinto en cada caso, y normalmente no viene documentado. Sólo el servicio técnico oficial o el fabricante te pueden confirmar si el equipo dispone no de recuperación de emergencia; pero no suelen divulgar esa información, así que aunque quizá vale la pena intentar ponerse en contacto con ellos, es difícil obtener información al respecto, en la mayoría de los casos la respuesta será que no existe tal sistema, o que lo desconocen.

Si el equipo es viejo (tiene más de 4 o 5 años), es provable que el sistema de recuperación de emergencia funcione usando una unidad de disco interna. Si es así, normalmente al tener conectada una unidad de este tipo, al encender el equipo la unidad se queda con el led de actividad encendido, intentando leer un disco (incluso con la unidad vacía).

Si el equipo es más nuevo, puede que intente leer de una unidad de CD o DVD interna, o de un dispositivo de almacenamiento USB.

En cualquiera de los casos, hay que preparar el disco o unidad externa de la siguiente forma:

    • Formatea el disco o grava el CD/DVD de la forma más estándar posible. Para unidades USB eso sería FAT32 o mejor aún FAT, en caso de discos ópticos mejor CD que DVD y grabarlo en formato ISO9660 (no en UDF) y dejando el disco finalizado y grabado en una sola sesión (Disc at once), en el caso de disquetes no importa el formato, pero hay que hacerlo para asegurarnos que el medio está vacío.
    • Una vez formateado, hay dos posibilidades:
      • La bios se flashea por sí sola: Hay que dejar el archivo de la bios en formato ROM o BIN (no en formato EXE) en la raíz del disco. En algunos casos hay que ponerle un nombre concreto, eso dependerá de cada equipo; el servicio técnico oficial o el fabricante deberían darte ese dato o puedes buscarlo por internet buscando ese dato en tu modelo de equipo o modelos similares de la misma marca.
      • La bios carga un sistema operativo en modo “ciego”: Eso significa que la bios no inicializa más que el dispositivo a través del que se carga el sistema de emergencia, con lo que ni tan sólo tenemos salida por pantalla. En este caso tenemos que poner en el disco un sistema operativo de tipo DOS (MS-DOS o cualquier alternativa), añadir el archivo de bios en formato BIN o ROM y el programa específico para acualizar la bios del equipo en versión DOS; y por último programar un archivo AUTOEXEC.BAT que cargue el programa de actualización con todos los parámetros necesarios; la documentación de estos parámetros suele estar en la descarga del programa de DOS para actualizar la BIOS.
    • Cuando ya lo tenemos todo, ponemos el disco/dispositivo USB en el equipo, lo apagamos, quitamos la batería (en el caso de ser un portátil) y volvermos a conctar la alimentación y encendemos el equipo.
    • Si todo ha ido bien, la bios debería actualizarse sola. Debemos dejar unos 10 minutos para que se efectue, y si el equipo no se ha reniciado automáticamente en ese tiempo, lo apagamos y volvermos a encender normalmente.
    • En el caso que no esté funcionando, debemos probar otro disco (cambiar de USB a CD, por ejemplo) o distintos nombres de archivo para el caso que la bios se flashee sola.
    • En caso que siga sin funcionar, es posible (sobre todo en el caso de portátiles) que el sistema de recuperación de emergencia tenga que ser invocado presionando una tecla cuando se enciende el equipo o una combinación de teclas. Las teclas más habituales son la tecla “ESC”, alguna tecla de función como “F11″ o “F12″ o la “G” y la “P”. Otra vez este dato no suele figurar en la documentación del equipo, pero los servicios técnicos oficiales y el fabricante lo conocen.

El equipo dispone de un sistema de doble bios.

No conozco ningún caso de un equipo con un sistema de doble bios que no venga anunciado de forma prominente en el empaquetado y la documentación oficial del equipo, así que este es el caso más fácil de detectar de los tres.

En este caso el equipo debería encender en un modo especial que actualiza la bios mal flasheada automáticamente; afortunadamente las placas base con este sistema disponen de documentación para saber cómo funciona, en caso de no disponerla debemos descargar el manual desde la página web del fabricante.

Aunque varios fabricantes disponen de este sistema, cada marca lo llama de forma distinta, aunque sean básicamente lo mismo. Algunos ejemplos son “Dual-Bios”, “Crash-free-bios” o “Backup-bios”.

El equipo no dispone de ningún sistema de recuperación de emergencia.

Realmente si el equipo no dispone de recuperación de emergencia, no hay ninguna forma de confirmarlo; hay que probar todos los métodos conocidos para intentar ir descartando hasta que llegamos a la conclusión de que el equipo no dispone.

Este es el peor caso en el que nos podemos encontrar. Aún así existen soluciones, primero hay que ver si nuestro equipo dispone de un chip de bios reemplazable.

    • Si tenemos una bios reemplazable, podemos efectuar el procedimiento de recuperación usando un equipo o placa base de la misma marca y modelo, tal y como explico en esta entrada; pero si por la razón que sea no podemos hacer el procedimento, existen dos últimas opciones:
      • Flahsear la bios de forma externa, unando un grabador de EPROMS o de chips de memoria FLASH. Este sistema tiene el gran inconveniente de que requiere un hardware especializado que no está al alcance de mucha gente, y si lo tenemos, también hay la dificultad de que el archivo de la bios para flashear puede que requiera modificaciones manuales para que se pueda usar con este tipo de hardware.
      • Comprar un chip de bios pre-flasheado. Existen empresas que se dedican a vender chips de bios, y te los flashean con la marca y modelo de bios que necesitas. Esos servicios son caros, pero es una opción si te has quedado sin otras salidas.
    • Si el chip de la bios no es reemplazable, se puede solucionar flasheando la bios de forma externa (como en el punto anterior), pero en este caso se tienen que, o desoldar el chip del equipo para colocarlo en el grabador externo, o soldar cables desde las patas del chip de bios del equipo hasta los puntos de soldadura correspondientes del grabador. En cualquier caso, y como ya he indicado en el punto anterior, esta solucion es extremadamente difícil.

En cualquier caso, siempre podemos llevar la placa base a un servicio técnico, para que la envíen al fabricante y éste reemplace el chip de bios (esté este soldado o no), o cambie la placa base por una igual o equivalente; pero normalmente esta solución muy cara, e incluso en el caso de un ordenador portátil, una reparación de este tipo puede suponer un coste mayor que el coste de un portátil equivalente nuevo.